Maldita sea mi vulva

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Publicación orginal: 17 de enero de 2012.

Verano 2006. Tengo hongo vaginal por segunda vez en un mes.  Las mujeres somos una aspiradora sexual.  Recogemos toda la basura que el hombre descarga por su miembro masculino.  Mientras ellos escupen, nosotras tragamos.  Después que tragamos nos sale toda la mierda en forma de “cottage cheese” verde, apestoso y ardiente.  Me siento sola, me pica y no me puedo rascar y si me rasco, me arde.  Los hombres se rascan las bolas frente a todo el mundo, sin complejo.  Nosotras buscamos una cremita.

Pues eso hice. Llegué a la farmacia molesta y deprimida.  Busco el pasillo que las cadenas capitalistas y machistas embarazosamente llaman “higiene femenina”. Veo condones, lubricantes y pruebas de embarazo.  ¿Qué tiene esto que ver con la higiene femenina?  Es más, no hay un pasillo que diga “higiene masculina”, lo que me hace pensar que las meticulosas estadísticas de mercadeo de CVS creen que somos las mujeres las que compramos todo tipo de productos que tengan que ver con sexo en una farmacia.  Encuentro las cremas que estaba buscando y al lado veo unas pastillas naturales para prevenir el hongo, la echo en mi canasta y, más adelante, veo una prueba para saber si tengo hongo.  También cae en la canasta.  Proseguí a pagar, no sin antes parar por el pasillo de los dulces, a ver si el chocolate me aliviaba las penas.  Llego a la caja y el muchacho de 18 años que me atendió, me agarró la crema con un poco de asco, cobró la prueba y las vitaminas con cara de preocupación y cuando se dio cuenta de la cantidad de chocolate que había comprado me mira a los ojos con pena como queriéndome decir: “Mamita, tú sí que estás bien jodí’a”.  Le doy las gracias, aunque lo que quería decirle era: “Muérete”.

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Regreso a mi casa y saco la prueba para saber si tenía hongo o si eran pendejadas de mi cabeza, lo cual lo dudo mucho porque con sendo picor algo tenía que tener, aunque fuera un piojo.  La prueba consiste en insertar un plástico de pulgada y media con un círculo de color amarillo en la parte inferior.  Dependiendo de a qué color cambie el círculo es cuán podrida la tienes.  Leo las instrucciones porque es la primera vez que paso por esto.  Para mi sorpresa, “insertar en la vagina” no es suficiente explicación.  Los autores intelectuales del “screening kit” sienten la necesidad de explicar con dibujos cómo uno debe insertarse la maldita cosa esa.  O sea, si sospecho que tengo hongo vaginal es porque ya sé meterme cosas por ahí.  Me dan dos opciones: la primera es trepar una pierna en el inodoro y la otra es sentarse con las rodillas separadas, o en palabras más coloquiales, espatarrarse.  Eso no es todo. Para percatarse que lo estamos haciendo bien, hay un dibujo de una mujer con las piernas abiertas y metiéndose la prueba por la vagina para adentro.  Demasiada información.  Pues me meto la matraca esa, y sale color amarillo pollito.  Corro a ver la tabla para descifrar qué significa el amarillo.  Para mi tranquilidad emocional dice pH 5 y es el segundo color en la tabla.  Pienso, no estoy tan mala.  La tabla llega hasta 7.5 y el último color es violeta, casi negro funeraria.  Leo: “pH 5 or more, discharge, odor, itching: Yes or No, Reading: May be other vaginal infection.”  Me quedo estupefacta.  Gasto $15.00 en una prueba para que me diga si tengo hongo vaginal y el resultado es “tal vez”.  ¿Dónde está DACO cuando uno lo necesita?  Decido ponerme la famosa cremita.  Espero hasta la noche, no leo las instrucciones porque yo sé por dónde me tengo que meter el tubo.  Preparo la crema y me penetro el tubo plástico de 5 pulgadas.  La experiencia es muy placentera, un dolor horrible me recorre por todas las piernas. Me saco el tubo y no sé qué hacer con él.  No me puedo levantar de la cama porque se me sale la crema.  Me le quedo mirando y digo: “Buenas noches”.  El tubo duerme en mi mesita de noche.  Me levanto en la mañana, agarro el tubo de mierda, lo boto en el zafacón, orino y se me sale la crema.  Pienso, “esta jodienda puta se la tuvo que inventar un hombre”.

Hay que admitir, ¿qué mujer se inventa esa mierda, la patentiza y la recomienda? ¡Ninguna! La mayoría de los ginecólogos son hombres.  Alguien que me explique.  Como dice mi hermana: “Es como ser mecánico y no tener carro”.  Pero es culpa de nosotras, que dejamos que esto pase.  ¿Qué sabe un hombre de dolores de menstruación, de menopausia, de picor vaginal, de tetas? Nada, lo que leyó en un libro.  Por eso se inventan tubos de crema vaginal para atacar el hongo que tienes que aplicarte acostada y después te dicen que no te puedes levantar de la cama hasta 6 horas después.  En otras palabras, métele por el culo el tubo ya usado al marido que duerme feliz al lado tuyo porque también tiene los cojones de, tras que es portador de hongo y no le pasa nada, decir: “¡Ay, fó!  ¿Por cuánto tiempo es que no podemos meter mano?” Ese es el gran apoyo moral.  Por eso se inventan la cremita que hay que repetir por 3 o 7 días.  Claro está, me imagino que una mujer feminista e inteligente dijo: “No puedo más con esta zanganería” y se inventó la pastilla.  Existe una pastilla que se toma una sola vez y se te quita toda la desesperación vaginal.  El problema es que hay que tener receta.  Para sufrir a costa de un tubo incómodo o poco práctico podemos ir a cualquier farmacia, pero para facilitarnos la vida con una pastilla hay que ir al puto ginecólogo, treparte en la cama esa y enseñarle el tostón podrido.

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Ir al ginecólogo es como ir a una iglesia siendo atea.  Por lo menos, así me siento yo.  Primero llego, me atiende una secretaria vestida con “scrubs” de Hello Kitty y me pide el plan de salud.  Al contestarle que no tengo, me abre los ojos con incredulidad.  Le digo que voy a pagar en efectivo y me dice que tiene que preguntar cuánto es porque no sabe.  Desde ese momento, sé que no soy normal.  Me siento a esperar en cualquier esquina, llego equipada con revistas y libros, pero la maldita televisión a todo volúmen en el show “Quién tiene la razón?”, que la administración de la oficina cree que entretiene a los pacientes, no me deja concentrar.  Me entero de que la mujer embarazada que está dos filas más al frente de mí, va a dar a luz en 8 semanas, que es el primogénito, va a ser hembra y se va a llamar María José de Todos los Ángeles porque ella tiene un ovario malo y su marido es unibolo y la nena es una bendición de Dios.  Respiro profundo.  Al mirar al techo, cruzo la mirada con la señora sesentona que está al lado mío.  “¿Mamita que tú haces aquí?”.  La miro mal.  “Es que eres tan joven y no estás casada”.  Soy juzgada por la congregación. “ ¿Cómo sabe que no estoy casada?” “Porque no tienes anillo”.  O sea, la vieja esta me lleva ligando hace rato.  “No, no lo estoy”.  “Yo estoy aquí porque me encontré una bolitas en las tetas.  Mira si subo el brazo así, lo sientes.”  Por poco, la vieja entrometida me pide que le toque la teta.  “Mamita, ¿me prestas una de las revistas que no estás leyendo?” ¡Qué cojones!  Miro la revista, es una Cosmopolitan y bien grande en la esquina inferior derecha en color “hot pink” lee: “Cómo tener 3 orgasmos en menos de 3 minutos”.  Se la doy y me llaman.

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Dentro de la oficina es como el confesionario. El cura me pregunta por mis pecados, aunque él ya sabe cuáles son.  Me dice que me tiene que hacer el papanicolau, que siempre me ha sonado a las plantas monocotiledóneas que estudié en la clase de ciencia de quinto grado.  Luego me dice que me tengo que hacer una prueba de enfermedades transmitidas sexualmente porque estoy activa y soy soltera. Me siento juzgada por el cura del pueblo, porque estoy soltera no significa que sea promiscua. Después me da el discurso de que siempre use condón aunque tenga una sola pareja, que para ese tiempo,  estaba soltera, sin compromiso y solicitando, “porque uno no sabe con quién estuvo él antes que contigo”.   Me dice que me tiene que vacunar con Gardasil tres veces en tres meses.  La vacuna evita el cáncer cervical y el HPV – pienso que ahí vuelve el doctorcito con las enfermedades sexuales – son $200 cada una.  El médico no sabe la razón por la que fui y ya le debo más de $600.  Le digo que había ido por un dolor en los ovarios cada vez que ovulaba.  Me desnudo, me pongo la bata y me trepo a la cama esa que a simple vista parece de torturas de guerra.  Entra una enferma con “scrubs” de Care Bears.  En verdad, estoy confundida.  ¿Cuál es la obsesión de las enfermeras de ponerse ropa infantil?  El ginecólogo me trata de sacar conversación, que no puedo creer que a estas alturas de sus carreras no se han dado cuenta que eso no sirve para distraernos de cuando nos penetran la pinza metálica.  Respiro profundo y para distraerme pienso que los Care Bears en español se traducían a Los Cariñositos – ¡qué charro! – y les salía un arco iris de la panza, que si los conservadores de hoy ven eso dirían que esos muñequitos tienen mensajes subliminales a favor de la homosexualidad. No me doy cuenta de cuando el doctor termina.  Ahora entiendo la sicología detrás de las charrerías de “scrubs” que se ponen las enfermeras.  Estas mujeres son más profesionales de lo que parecen.  El doctor me indica que tengo que hacerme un examen de los ovarios.  Me da la receta y antes de irme le pregunto si la vacuna Gardasil también sirve para los hombres y se me ríe en la cara. Me dice que a los hombres no les da cáncer cervical.  Le contesto: “pero sí les da HPV”.  A lo que responde: “Ellos sólo lo transmiten”.  Exacto.  La ciencia es machista.

Me voy aún más lejos.  Un día estaba viendo televisión y vi un anuncio de un método anticonceptivo intrauterino y el anuncio que vino después de ese fue uno de “male enhancement”.  O sea, las mujeres son las responsables de evitar tener hijos.  El hombre por lo único que se tiene que preocupar es porque le crezca la pinga.  Dígale a un hombre que se meta algo.  Se paniquea, no sirve.  En un día regular de televisión se ven anuncios de anticonceptivos, el aro, el IUD, las pastillas, pruebas de embarazo, anticonceptivos de emergencia y, para los hombres, Viagra y Cialis.  La sociedad no responsabiliza al hombre para evitar hijos, o mejor dicho, los cientifícos machistas con“goggles” y batas blancas.  No hay una pastilla que se anuncie y diga: “para que se te moje como cuando tenías 15” o “para que se te cierre como cuando eras virgen”.  Cuando a la mujer se le seca, la solución es otra puta cremita.

Llego al sitio de radiologías con el estudio que me envió mi ginecologo para saber si tenia alguna anormalidad en los ovarios.  Me apunto y es más o menos la misma historia: no tengo plan médico, la recepcionista no sabe cuánto cuesta y el televisor está en algún show de Univisión donde la esposa le dice al marido que se acostó con su hermano.  De repente, algo más extraño me sucede.  La enfermera me llama y me pregunta: “ ¿Eres virgen?” La miro con una cara de “a ti qué te importa, vieja entrometida, y ¿dónde está tu supervisora?”. ¿Dónde está la ley HIPPA cuando uno la necesita?  Me dice: “sin ofender, si eres virgen, no se te puede hacer la prueba”. Pongo cara de estreñida. Ahora sí que me perdí.  La pobre mujer trata de ser profesional, pero comienza a gaguear, le contesto: “me puede hacer el examen, no hay problemas”, a lo que responde: “Tienes que tomar 64 onzas de agua de cantazo y cuando te estés orinando me llamas”.  Me sienta en otro lugar con las botellas de agua y la gente en la sala de espera me visitaba para saber cuántas botellas me faltaban.  Me sentía como una mona en el zoológico de Mayagüez.   Le indico a la recepcionista que terminé y que tenía que usar el baño.  Me dice que no puedo orinar.  Me pasan al cuarto donde hacen el estudio, me quito la ropa y me acuesto.  Llega la técnica, abre un condón y saca un tubo de metal de como 7 pulgadas.  Le pone el condón al tubo, me lo penetra y comienza a hacer un movimiento de“wiper” limpiando el parabrisas mientras me empieza a contar que su marido se quedó sin trabajo y que ella cree que le pega cuernos.  Pienso en toda la mierda por la que tenemos que pasar las mujeres por nuestra salud y me encabrona saber la cobardía que tienen los hombres al no quererse hacer una prueba de la próstrata porque le van a meter dos dedos por el ano.  La técnica saca el tubo y me indica que me vista.  Le dije: “Si hubiera sabido lo que me ibas a hacer, me hubiera, por lo menos, afeitado las piernas”.  Regreso al ginecólogo, todo esta bien y el cabrón me dice: “Si no quieres dolor en los ovarios, toma anticonceptivas”.

Gracias a Dios que nunca he estado embarazada porque estaría hablando por 3 meses más, pero sí he caído en menstruación.  Cada mes, por 5 días me baja sangre por el roto.  Me da dolor, malhumor, ganas de comerme el mundo y si le digo algo a cualquier hombre, la respuesta es: “¿Estás en esos días?”.  Sí, estoy en esos días y te voy a cantar toda la mierda que me has hecho en todo el mes y me he quedado callada.  Si voy a un médico a quejarme, me dice: “Toma anticonceptivas, eso te quita el dolor”.  Nos tratan como si fuéramos reses en un establo.  Ahora, cuando empieza la menopausia es la misma mierda, que si los calores, que si la depresión. Los ginecólogos dicen que es un cambio hormonal, y te recetan hormonas.  La menopausia es una etapa normal en la vida de toda mujer.  Como dice mi madre: “Tomar hormonas en la menopausia es como darle a un niño una pastilla para que no crezca”. En otras palabras, la impotencia es una etapa normal en la vida de todo hombre. Pero no, ellos no lo aceptan, evidencia clara de que los hombres nunca crecen.  Se inventan la Viagra, lo cual me hace pensar, si las mujeres en la misma edad están chichisecas, ¿a quién se clavarán los hombres?  La Viagra fomenta la infidelidad.  Recuerdo haber leído hace unos años atrás de una mujer que demandó a Viagra porque el marido le fue infiel con una mujer menor desde que empezó a usar la pastilla.  La señora está en todo su derecho y Viagra debería compensarla por muchos millones de dólares porque tiene la razón.  ¿Qué esperaban los químicos que se inventan la Viagra y no se inventan el equitativo para las mujeres?  Por algún roto tenían que meter el susodicho y, obviamente, gracias a la ciencia, no va a ser el roto de su mujer.

Puede ser cualquier roto, siempre y cuando huela bueno.  Se inventan decenas de desodorantes vaginales porque no nos puede apestar la tota a bacalao y ¿cuántos desodorantes masculinos hay? El de los sobacos.   A los hombres les puede apestar las bolas a huevera de 5 días sin bañarse, pero es aceptado que les apesten.  A nosotras no.  Por eso se inventan los condones con sabores a frutas.  Hablando de condones, tras que son el único método anticonceptivo masculino, no los quieren usar porque no se siente igual.  Por lo tanto, es más importante venirse que evitar los hijos o propagar enfermedades.

Recuerdo cuando dejé de tomar pastillas anticonceptivas por no soportar más las migrañas, el dolor en las tetas y ese sentimiento de que me envenenaba cada vez que me las tomaba, mi novio me dice que él se quiere encargar de ser el que evita los hijos en nuestra relación y el único remedio anticonceptivo que encontramos fue el ritmo, como dice mi hermana: “Yo soy producto del ritmo”.  Nos frustramos como pareja.  El me dice que no entiende cómo no hay pastillas anticonceptivas para los hombres.  Yo tampoco entiendo. ¿Los hombres no saben cómo está la cabra suelta que se quiere preñar para cobrar pensión?  Quizás los hombres lo sepan, pero los científicos no.

La bellaquera masculina y la ciencia que la promueve tiene su lado de justicia poética.  Los efectos secundarios de la Viagra lo son: migraña, indigestión, dermatitis, daltonismo, vértigo e infarto cerebral.  En otras palabras, lo peor que les puede pasar es quedarse ciegos o morirse.  Nosotras pasaremos por toda esa humillación médica, pero por lo menos nos consuela saber que vamos a enterrar a ese marido que bebía Cialis y nos pegaba cuernos con una pendeja menor que una, mientras nos llenamos de felicidad planificando qué hacer con el dinero de su seguro de vida.  Todo eso gracias a la ciencia.

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27 thoughts on “Maldita sea mi vulva

  1. Súper. Me identifico. Bello y rabioso texto. En esa misma nota, no vuelvas a pasar más nunca por ese anaquel de higiene femenina. Mejor ten siempre una botella de vinagre de cidra en tu despensa, diluye par de tapitas en agua y refréscatela varios días seguidos. Y a tu chico que haga lo mismo. Esa receta funciona es milagrosa y más efectiva que cualquier cremita o pastilla.

  2. Que comentario tan ignorante. Tenemos hasta 3 orgasmos? Cuando? Despues de cursos de yoga tántrico, o cada mes, ustedes cada vez que eyaculan. No nos sucede nada en la tercera edad? Por favor, lee un poco. Y no, no tenemos erecciones involuntarias, pero menstruamos, damos a luz, tenemos colicos, muchas más enfermedades y hongos de transmición sexual que ustedes.
    En conclusión, antes de hablar, o escribir en este caso, llénate un poco la cabeza de algo.

  3. No paré de leer hasta que llegue al final…excelente estilo el tuyo…mira qu eparecia que estábamos frente a frente y tu contándome esto. Tienes un seguidor más.
    Saludos desde México

  4. Me quedo con esto: ” Nosotras pasaremos por toda esa humillación médica, pero por lo menos nos consuela saber que vamos a enterrar a ese marido que bebía Cialis y nos pegaba cuernos con una pendeja menor que una, mientras nos llenamos de felicidad planificando qué hacer con el dinero de su seguro de vida. Todo eso gracias a la ciencia.”
    jajajaja muy buena…Risas con aplausos!!!!

  5. ¡Todavía no supero la palabra “chichisecas”! Me encantó tu manera de escribir! Tienes estilo! Ya siento querer conocerte y beber contigo! Escribe más! Exito!

  6. ¡TREMENDA entrada! Me he reído como un demente. Tienes una manera de escribir tan deliciosamente sarcástica – me hace el día. Me FASCINAN tus artículos. Por favor sigue escribiendo. Tienes un talento descomunal.

  7. Como me he reído, y lo hice por no llorar. Porque es muy cierto, y todo eso he pensado yo mientras pasaba por esas situaciones. Lo de la mamografía es lo mismo, seguro fue invento de hombre porque que mujer cuerda o loca se exprime los senos de tal manera. Ya perdí la cuenta de cuantas veces maldigo mi vagina. Pero…ya está ahi!!

  8. Recién comenzé a leer tus ensayos y me encantan. Con este en particular no pude evitar reirme y pensar que la “dicha de ser mujer” se acaba cuando nos pica la vulva y, como no nos atrevemos a rascarnos en público, recurrimos a cuanto movimiento extraño somos capacez de hacer con tal de sentir alivio y continuar siendo “toda una dama”. ¡Bravo por tu talento!

  9. Es en serio? El escrito esta comico ciertamente, o mas bien satirico…pero….ademas de ser comica en tu escrito, pudieras aprovechar para educar. Las infecciones vaginales no le dan solamente a las que estan activas sexualmente, tampoco se adquieren por el contacto con un hombre. Hubo unos comentarios que hiciste que alguien que los lea y no este informado te los cree. No sabias que un hongo vaginal la adquieres al cambiar tu PH? y que el cambiar el mismo puede ser simplemente por dejarte ropa mojada mucho tiempo, por el uso de un antibiotico o por el monton de causas que no significan que la culpa es del hombre?sexualmente, tampoco se adquieren por el contacto con un hombre. Hubo unos comentarios que hiciste que alguien que los lea y no este informado te los cree. No sabias que un hongo vaginal la adquieres al cambiar tu PH? y que el cambiar el mismo puede ser simplemente por dejarte ropa mojada mucho tiempo, por el uso de un antibiotico o por el monton de causas que no significan que la culpa es del hombre?

  10. Hacía tiempo que no me reía tanto con un ensayo tan intenso como este. Definitivamente me encantó la forma en que expones algunas de las tantas cosas con las que tenemos que lidiar sólo por ser mujeres y siempre terminamos como el pobre nenito que gritó lobo.

    Yo recuerdo haber leído un post en tumbrl, (un site buenísimo para conseguir datos curiosos pero de la misma manera dudosos), donde se mencionaba que de hecho en algún momento se llegó a inventar un anticonceptivo para hombres. Similar a los comúnmente usados hoy en día por nosotras pero que nunca tuvo el visto bueno del FDIC (si no mal recuerdo era un producto americano) porque los efectos secundarios incluían: Cambios en los estados de ánimo, antojos y no sé que más. Algo que según ellos era anti-natural. ¿Qué esos síntomas no tienen tufo a algo que soportamos todos los meses, ah?

    Intenté encontrar si esto tenía algo de cierto sin resultado pero lo menciono de todos modos porque realmente no me sorprendería que ese fuera el caso considerando lo conveniente que suena. Ahora, los síntomas de menstruación somos nosotras siendo histéricas. Claro.

    Por lo que sí encontré, aparentemente existen varias opciones de anticonceptivos para los hombres, muchos de ellos durables y reversibles, para aquellos que tomarse una pastilla o untarse un gel diariamente es mucho trabajo, pero la mayoría de estos sigue en estado de investigación debido al poco interés en el mismo.

    En ese caso entiendo yo, que en la medida en que las mujeres entiendan que es su responsabilidad hacerse cargo de los métodos anticonceptivos la industria no tiene porqué investigar si una planta en China o India es lo suficientemente efectiva para hacer una pastilla para los hombres.

  11. ¡Me gusto!, de verdad que las mujeres tienen que pasar por muchas cosas que la sociedad machista establece. Lydia plasmo muy bien su frustración. Sin embargo como científico me veo obligado a aclarar algunas cosas que evidentemente ella no se dedicó a investigar antes de lanzar tantas afirmaciones, acerca de que “la ciencia es machista”.

    La primera es que habla del VPH (Virus del papiloma humano) dice que si no hay vacunas para los hombres y el ginecólogo le contesta que a los hombres no les da cancer de cerviix. Una de las razones por las cuales me CAGAN los médicos es que no saben explicar las cosas, se sienten superiores y no hacen nada por informar a la gente. Lo primero que le debió de haber explicado es que carajo es una vacuna. Una vacuna es un la inyección de un virus atenuado, esto significa que es un virus rodeado de anticuerpos el cual nuestro sistema inmune se encargara de reconocer para que en el futuro si se llega a encontrar con una infección de este virus, este sistema ya podría reconocerlo y disminuir su potencia o anularla.

    Lo peligroso del VPH no en si la infección por el virus, cerca del 40% de la población activa sexualmente tiene este virus, este virus se puede integrar en el genoma de las personas y quedarse ahí para siempre sin que nadie lo note, dicho esto, ya que este integrado en los genes no habrá poder humano que lo saque de ahí o que pueda prevenir la infección. Para la mujer es potencialmente dañino por que puede generar un cancer de Cervix y solo las mujeres. Esta es la razón por la cual solo existen vacunas para mujeres. Sería estúpido inyectar a un hombre sano con el virus de papiloma humano, por que vacunado o no, si llega a tener el virus se convertiría en un portador. También hay que decir que hay mujeres que solo son portadoras del virus a las que no se les desarrolla nada de cancer pues crean inmunidad, pero aun así son portadoras y con capaces de infectar hombres que a su vez infectarán a mujeres sanas.

    Otro de los puntos ridículos es el de que “el único anticonceptivo para el hombre es el condón”. Los hombres funcionan muy distinto a las mujeres, las mujeres tienen algo llamado ciclo estral, mejor conocido como ovulación, a lo largo de este ciclo cambian sus niveles hormonales, con lo cual se pueden aplicar hormonas que pueden causar tal o cual efecto ( si quieren saber como funcionan estos anticonceptivos pregunten con gusto lo escribo). En cambio los hombres estamos en una constante produccion de espermatozoides, millones a diario, un tratamiento con estrogenos no detendría la produccion de espermatozoides, por el contrario los estrogenos estimulan la producción espermática. Dicho sea de paso los espermatozoides tardan cerca de 4 meses en madurar, por lo cual si se iniciara un tratamiento para dejar de producir espermatozoides (asumiedo que un tratamiento reversible fuera posible), este medicamento no tendria efecto sino hasta dentro de 3 meses. Por cierto también esta el espermaticida y la vasectomia.

    Por último lo del viagra femenino. Si se invento un viagra femenino el cual era capaz de estimular la lubricación femenina y ayudar a alcanzar el orgasmo. Lo cierto es que después de la menopausia las mujeres que no se tratan hormonalmente pierden la mayor parte del deseo sexual, hecho que causa el desinterés por el tema y por ende también en este tipo de productos. El viagra femenino se retiro del mercado en poco tiempo pues no habia la demanda suficiente para la producción

    No se queden con todo lo que les dicen. “Estudiar sin pensar es estupido, pensar sin estudiar es peligroso”

  12. Querida Lydia Aquino:

    Descubri tu blog hace dos dias y ya me he leido casi todas tus publicaciones, tu manera de escribir es maravillosa. Tienes un excelente sentido del humor, una chispa increible y lo que mas me gusta es que llamas las cosas por el unico nombre que tienen. Gracias por regalarnos tu talento, espero que haya mas.. Oh pregunta (cubana–bisabuela boricua– chismosa que soy) Alfredo te hizo la propuesta de matrimonio tipo Novela de Televisa? Saludos y bendiciones.

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