Hombres que cagan oro

gollumfaceSi en Puerto Rico existieran hombres que cagaran oro, definitivamente, lo serían los caballeros ignacianos.  Esa escuela de hombres jesuita en Guaynabo, que muchos justifican diciendo que es Río Piedras, cría la creme de la creme de los usted y tenga de nuestra triste isla.  Ser ignaciano es pertenecer a una fraternidad masónica de favores sociales y políticos que comienzan con el matasellos leónico, la susodicha sortija.  Usarla es la llave a la sociedad secreta menos misteriosa de aquí.  Al verse las sortijas, lo único que se preguntan es: “¿Que año?” y ahí comienza el padrinaje.  Me parecen a Gollum, ese personaje repugnante de Lord of the Rings que no puede comer, socializarse y padece de alopecia por el simple hecho de querer tocar ese anillo de oro representativo de que cagas mas arriba del culo.

Conocí a los primeros ignacianos en la universidad.  Oírlos hablar de juegos de ajedrez, de oratoria y de debate puede llevarte a consumir grandes sumas de alcohol.  Suelen sonar pedantes cuando hablan de personas que fueron botados de la escuela por razones de conducta y terminaron en el refugio, como ellos llamaban al Colegio El Pilar.  Hasta que me enteré que Wiso G estudio allí y cuando me dijeron que lo expulsaron no pude entender que un colegio que se cree tan progresivo haya reprimido a un rebelde que terminó siendo uno de los fundadores del rap underground, esa música que encendía cualquier baile de marquesina y provocaba el toqueteo que satisfacía las hormonas alborotadas de mi adolescencia.  Esta escuela tiene algo mal, al no enorgullecerse de que, gracias a su educación, a un estudiante se le ocurrió que era “la química, no física, magnífica lírica mística y habilida linguística y calidad olímpica hará que esa nena bella baile en la casa cuando Wiso cante”.

El poder de la sortija lo vine a entender con mi novio.  Cuando lo conocí, no la tenía porque según él se la habían robado.  Le dije: “Whatever, yo nunca me hice la mía, preferí gastar el dinero en mi traje de prom”.  Me mira con cara de: “eres una jíbara superficial que no entiendes”.  La verdad que no entendía.  ¿Quién demonios se roba una sortija de graduación? Me dijo que se la habían robado unos amigos de su roommate cuando vivía en NYC y desde entonces se mudó de apartamento y nunca mas le volvió a hablar.  Para ese tiempo ya viviamos juntos, así que me di cuenta rápidamente que si yo quería que mi relación con mi nuevo novio durara, tenía que defender esa sortija con uñas y dientes.  La sortija volvió a su dedo anular con sus ahorros y la recibí como otra mujer en su vida.

Meses después, mi novio se quería encontrar con unos amigos ignacianos en una ocasión que estabamos de vacaciones en la isla, nos dijeron que estaban en un strip club en Isla Verde.  Al llegar en una esquina de la barra detrás del tubo, estaban sus amigos.  Al parecer eran regulares, y mientras uno de ellos se escapó no se a donde con la administradora del putero, los otros nos quedamos en la barra y ahí comienzan las conversaciones sacadas del baúl de los olvidos, desempolvando recuerdos no superados de la high.  Una de las esposas, que estudió en una de esas escuelas hermanas a la misma vez, le pregunta a mi novio: “¿Te acuerdas cuando hiciste el discurso de Ruben Berríos en el certamen de oratoria y quedaste en segundo lugar y todo el mundo comenzó a abuchear porque no ganaste?” Mi novio comienza a decir que se acuerda y para colmo, comienza a recitarlo.  El tiene una memoria de elefante para esas cosas.  No podía entender el hecho de que tuvieramos un tubo con una perra encaramándose con unas tacas transparentes de 6 pulgadas, remenaneando el fondillo al ritmo de un regeattón barato de Alexis y Fido mientras enseña sus par de tetas de silicona cortesía del doctor Portocarrero y todo el mundo en nuestro grupo prefería hablar de debates intelectuales de líderes independentistas.  Dudo mucho que Albizu haya llegado a la conclusión de que la patria se hace con valor y sacrificio en un putero.  Me sentí desentendida e ignorada.  No podía participar en la conversación porque no estudié allí.  Dije lo que siempre respondo cada vez que me excluyen:  “Cuando ustedes estaban en la high, yo veía Nubeluz” y me quedé viendo a Tabatha que en aquel momento bajaba del tubo con la cabeza hacia abajo y las piernas abiertas haciendo una V.  De repente me entra un ataque de cuerno, no de la stripper, sino de la idiota que le estaba preguntando a mi novio si se acordaba cuando a ella se le olvidó su discurso de oratoria y el fue tiernamente a secarle las lágrimas que recorrían sus mejillas.  Alguien que me explique ese estancamiento que sienten estas personas de sus años de escuela, como si ese fuera el logro mas grande de sus vidas.  Esa mujer prefiere estar hablando de esta mierda en vez de estar buscando a su marido que sabe Dios en donde se habrá metido en tremendo burdel.  Digo con actitud: “Sino cambian el tema y se ponen a ver a la teibolera, nos vamos.”  De mas está decir que nos fuimos.

De lo que sí se enorgullecen los ignacianos es de los políticos que salen de ahí.  Los he escuchado decir con cara atónita y perpleja: “Los políticos corruptos salen de Marista.  Rosselló es de Marista y Fortuño también.”  Como si eso limpiara una imagen que hasta el momento no se había manchado.  Recuerdo que cuando entro Fortuño al poder la comunidad ignaciana aplaudía las posiciones políticas que muchos de ellos habían logrado y a mi se me apretó un poco el pecho.  Se hablaba de un cambio que iba a provocar la sangre nueva en el gobierno, pero después de haber socializado con algunos, me di cuenta que varios se creían que Puerto Rico terminaba en el peaje de Buchanan.  La verdad no los culpo, ninguno escogió vivir en la burbuja que les tocó.  Me crié en el centro de la isla, alrededor de gente analfabeta, gente que nunca se ha montado en un avión y personas que no hablan absolutamente nada de inglés aunque lo hayan estudiado en la escuela desde kinder hasta 4to año y he dicho esto frente a esta supuesta clase social media alta y no me lo creen.  He aquí el problema, ese jíbaro analfabeta también vota y su voto vale lo mismo que el de ellos.  Si no conoces los problemas de Puerto Rico, ¿cómo los vas a arreglar?  Y ese es uno de los problemas del ignaciano, se creen que se las saben todas y que se pueden salir con la suya, hasta que un senador graduado de allí, le enseñó el hoyo negro al mundo.

rep__oPtEn el 2010, mientras mi novio, ignaciano a clavo pasa’o, veia televisión en el canal 10 de la Legislatura, lo oigo decir: “¡Que verguenza! Debería quitarse la sortija”.  Miro el televisor y veo a Roberto Arango argumentando en contra de una legislación con acento de fiscal del caso del Cerro Maravilla, se escuchaba altanero, pedante y agitando su mano que brillaba con el símbolo de Illuminati boricua.  En aquel momento, no sabía muy bien quien era mas allá de un penepé conservador y retrógrada, le digo: “Ese tipo es gay”.  Mi novio me mira y me contesta: “¿En serio? ¿Pero el no está casado?” Le respondo: “Exacto”.  Puerto Rico tiene un problema de homosexualidad closetera rampante y nos la tuvo que hacer ver un ignaciano.  Una mañana mientras me tomaba el café y leía el periódico cibernéticamente, veo las susodichas fotos.  No sé por qué al ver que Arango le enseñaba el joyete al mundo, me dio satisfacción.  La misma satisfacción que me dió cuando apresaron a Luis Conde por haberse robado dinero federal designados al Departamento de Educacion Especial.  Y es que este grupo de gente no se puede ver como un todo, el tener en común salones, pupitres y varios maestros, no te hace igual al que esta al lado tuyo ni mejor que el que esta fuera de los portones.  Esto me ha hecho debatir infinidad de veces con mi pareja que cuando se enteró que iba a escribir este ensayo me amenazó con dejarme.  Lo que siento que no entiende es el hecho de que él haya aprovechado su educación, tenga amigos que estudiaron con él que son personas que aportan muchísimo a la sociedad y se enorgullezca de los valores jesuitas que le enseñaron en el colegio, no significa que todos los ignacianos sean así.  Pienso que mi novio y sus amigos son la excepción porque si no lo fueran, no estaríamos juntos, pero no creo que a él le deba pesar que haya tanto cabrón, mediocre con ínfulas de grandeza que lleve su misma sortija.  Eso no lo hace ni mejor, ni peor, eso lo hace diferente y para mi diferente es el mejor atributo de una persona.  Y si hay alguien que tiene esto claro es el que yo llamo el ignaciano por excelencia.

El ignaciano por excelencia no es Ruben Berríos, ni Raul Juliá, ni Roberto Arango sino Carlos González.  ¿Y quién demonios es Carlos González?  Carlos González es el novio de Ricky Martin.  Sí, el hombre que hizo que el astro boricua saliera del closet es graduado del prestigioso Colegio San Ignacio de Loyola, clase de 1993 y para mí, ese es el logro mas importante de cualquier ignaciano.  Cuando me enteré, salí gritando como puta despavorida por el pasillo de mi apartamento y le dije a mi novio: “Desempolva todos los anuarios que tengas tuyos y busca a Carlos González.”  Mi novio me mira con cara de: “Deja de estar bebiendo Palo Viejo y compra Don Q, que te está afectando el ron barato de supermercado”.  Cuando le digo que el novio de Ricky Martin es ignaciano se le cae la quijada.  Sé que nunca lo va a admitir, pero vi en sus ojos un brillo como de satisfacción y empezó a buscar al susodicho con la misma emoción que yo, por eso amo a mi novio, el entiende mi cerebro sin yo tener que explicarme mucho.  Me dice: “No lo conozco” y a mi se me cayeron las alitas del corazón.

primerahora.comAlgunas semanas después fuimos a la boda de un gran amigo ignaciano de mi novio.  Luego de beber par de horas, me voy al área de fumar donde aparentemente había una reunión leónica.  En medio de una conversación con el esposo de una amiga de mi novio, le pregunto en que año se había graduado y me dice en el ’93.  Suelto un grito chillón, como cuando fui a ver a Menudo por primera vez en la cancha bajo techo de Quebradillas, que llama la atención de todos los presentes y escupo: “Tú eres de la clase del novio de Ricky Martin”.  La gente alrededor comienza a preguntar qué decía y los ilumino explicándoles que el novio del astro boricua era ignaciano.  Saco mi teléfono iphone 2G obsoleto y busco la foto que había sacado el periódico Primera Hora de Ricky Martin llegando en un jet privado al aeropuerto de San Juan en el que circularon en rojo la cara del Carlos González y la agrandaron, paso el teléfono muy entusiasmada, para ver si alguien conocía aquel boceto.  El hombre que tengo al frente pone cara de serio.  Me dice que el había estudiado con el ignaciano por excelencia y que en sus años de la high iban a buscar mujeres juntos y hasta se quitaban la ropa en los lockers y se vieron desnudos.  Le pregunto cómo era ese hombre en pelotas, pero me percaté que un idiota al lado de él, lo mira juiciosamente y siente le necesidad de defenderse por probablemente haberse dado toallazos en las nalgas en el baño del gimnasio de la escuela.  No entiendo a los hombres y esa actitud de creer que todos los gays les van a tirar. Hello! Los homosexuales también tienen estándares, no es como si le fueran a meter la pinga a cualquier roto que encuentren por ahí.  Esto me acuerda a una cita que leí por Facebook que decía: “Homofobia es el miedo que tienen los hombres a que otros hombres los traten como ellos tratan a las mujeres”.  Necesito que le hagan una estatua al que dijo eso.  Le pregunto si todavía están en comunicación y me dice que no.  Termino sumamente decepcionada, no porque ya no tienen comunicación, sino por la cara de preocupación del marido de la amiga de mi novio a que todo el mundo en la boda se enterara que fue amigo del novio de Ricky Martin.

Es aquí que me percato que la camaredería ignaciana existe para lo que les conviene.  La critico igual que los idiotas acomplejados que odian a los ignacianos porque se siente que no son parte del club de machos cotizados.  Una simple ridiculez de ambas partes.  Siempre he dicho que no importa de donde eres, sino hacia donde vas, no importa donde estudiaste, sino lo que aprendiste, no importa quienes son tus padres, sino quien eres tu.  Hay un refrán que dice: “El que no tiene padrino, no se bautiza”, cuando lo único  que debemos cuestionarnos es si nos queremos bautizar y a veces ni nos lo preguntan.  Y mientras se odian los unos a los otros por ser parte de una elite inexistente o no pertenecer a un grupo imaginario, yo vivo las noches felices sabiendo que Ricky Martin y yo compartimos orgasmos provocados por hombres que cagan oro.

65 thoughts on “Hombres que cagan oro

  1. Conocî cerca de 10′ ignacianos en la universidad de Puerto Rico ( upi) La verdad es que nunca habia conocido un grupo de creidos , desajustados sociales como estos. Desde la vestimenta , las conversaciones, hasta sus fans. Lo peor de todo, era la cantidad de personas que hacian coro de su creimiento intelectual- social. Apesar de sus debilidades intelectuales, son gran parte de la clase mèdica de hoy dia… 😳… el que tiene padrino… se bautiza…. aunque el resultado perjudique a la sociedad. El panismo es la cuna de los problemas, que permiten en crecimiento de pensamientos absurdos, aplaudidos por el el publico social..,. que pena

  2. cagan oro y comen mierda, like always, loser bit**es in the real life , they are not man , they were abuse by their professors , like Loyola bishop and fathers all Fa(9et and punks , child abusers

  3. Voy a decir algo realmente ofensivo para los de San Ignacio… Los de San José siempre fueron mejores (circa 1980’s). Más entretenidos, más interesantes y las jaranas eran geniales.

    • Tienes razon, que eran mejores! Soy agraciada. Tengo uno de San Jose del ’80 y sin sortija… la perdio hace mucho! A la de los ignasianos la llamaban “El matasellos” por lo grande y “poderosa” que era! Jejeje

  4. Excelente escrito, muy cierto y recuerdo mis tiempos de universidad. A mí me importanta un bledo donde estudie quién, o quién eres, sino lo que das en tu Vida, lo que eres Como ser humano. Por otro lado, este es un buen colegio done se puede aprovechar su calidad de enseñanza. Los valores de humildad son importantes también. Valoro al see humano por lo que es, no de donde viene.

  5. Me encatá esta historia.
    Como orgullosa Pilareña, que conoció un monton de Ignacianos en mis tiempos… me gozé tu punto de vista. El Pilar sería considerado por los ‘come mierdas’ como un ‘refugio’ pero por lo menos allí habia varones que sabía hablarle a una hembra sin tartamudear bañarse en sudor.

  6. Mi primer novio era de esa élite y no era tan tóxica, pero que me pueden decir de la peor de todas… la élite de fraternidad??? Allí si se ve de todo pero lo más que me gusta es que es el refugio del alcohólico de closet. Alcohólico no es el que bebe todos los días, sino el busca excusas para beber.

  7. Lydia, encontre tu blog por casualidad, “surfeando” por el internet. Me he reido como nunca despues de leer tus “postings”: “Todas somos Putas”, “Maldita sea mi Vulva”, y “Hombres que cagan Oro”. Aunque no somos contemporaneos (egresado del CAAM, 1980) tus experiencias son muy similares a las que yo vivi en Mayaguez. ¿Quien no se recuerdas de los “Cremitas” (CROEM) de Mayaguez. Te deseo muchos exitos en tu “Blog”.

Leave a Reply

Please log in using one of these methods to post your comment:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s